Clase del viernes 11 de abril
COMIENZO DEL FINAL
Undécima clase de Laboratorio de Comunicación Escénica; hoy se asignan los papeles [o personajes] de la obra. Leímos el guión y Claudia corrigió algunos errores; ella marcaría las pautas. Decidimos cambiar el final de la obra, ya que, anteriormente, no se encontraba “aterrizado”. Yo interpretaré al Príncipe. El argumento de la obra está basado en un “talk-show” donde se discutiría la vida del personaje de Disney: Blanca Nieves. Ajustamos algunos detalles del guión, y, entonces, comenzaron los ensayos. La obra es fantasiosa, exageradamente absurda e imaginativa. Estoy conciente de que ésta es nuestra prueba final; última oportunidad de demostrar nuestra capacidad creativa, alcanzando lo imposible y logrando lo impensable. La mayor parte de esta sesión la utilizamos para ensayar la obra; realmente me gustó mi papel… tengo que convertirme en un príncipe muy “fresa”, presumido y patán.
Mis compañeros y yo tenemos que remar en equipo para alcanzar este último objetivo; algunos se encargaron de escribir el guión [proporcionándole coherencia y estilo], otros estarán encargados de la publicidad y promoción, algunos deberán trabajar con el escenario y el vestuario. Pienso que somos un grupo bastante esforzado, nos integramos de manera adecuada; siendo capaces de concentrar diversas ideas. Todo se desarrolla en un ambiente de entusiasmo y, en ocasiones, locura.
Me atrae la dinámica de trabajo, tenemos una gran habilidad para organización; además, cada quien se compromete [a fondo] con su tarea. Cada quien aporta un toque de ilusión a la clase; cada quien tiene sus ridiculeces y extravagancias particulares, y eso me parece totalmente agradable y atractivo. Es como estar en un salón de locos… En esta clase la noción del tiempo deja de existir; las horas desaparecen cada sesenta minutos.
Hoy, también, era el cumpleaños de Tere. Comimos pastel y se apagaron la velitas… Esta clase se ha distinguido por un alto grado de creación e espontaneidad; la interacción se convirtió en un aspecto esencial que se mezcla con un equilibrio dinámico que incita tanto al sentimiento como al organismo del alumno. Soy capaz de expresar mis restricciones y como alguna vez lo dije: el salón se convierte en una “cajón” de ideas elaboradas por locos.
Mis compañeros y yo tenemos que remar en equipo para alcanzar este último objetivo; algunos se encargaron de escribir el guión [proporcionándole coherencia y estilo], otros estarán encargados de la publicidad y promoción, algunos deberán trabajar con el escenario y el vestuario. Pienso que somos un grupo bastante esforzado, nos integramos de manera adecuada; siendo capaces de concentrar diversas ideas. Todo se desarrolla en un ambiente de entusiasmo y, en ocasiones, locura.
Me atrae la dinámica de trabajo, tenemos una gran habilidad para organización; además, cada quien se compromete [a fondo] con su tarea. Cada quien aporta un toque de ilusión a la clase; cada quien tiene sus ridiculeces y extravagancias particulares, y eso me parece totalmente agradable y atractivo. Es como estar en un salón de locos… En esta clase la noción del tiempo deja de existir; las horas desaparecen cada sesenta minutos.
Hoy, también, era el cumpleaños de Tere. Comimos pastel y se apagaron la velitas… Esta clase se ha distinguido por un alto grado de creación e espontaneidad; la interacción se convirtió en un aspecto esencial que se mezcla con un equilibrio dinámico que incita tanto al sentimiento como al organismo del alumno. Soy capaz de expresar mis restricciones y como alguna vez lo dije: el salón se convierte en una “cajón” de ideas elaboradas por locos.
1 comentario:
ay no ma! que mamon!
..jenny
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