jueves, 27 de marzo de 2008
Comentario sobre “Nada a Pehuajó”
Por: Daniel Pradilla de Bedout
“Nada a Pehuajó” de Julio Cortázar me pareció bastante interesante, sobre todo por el aspecto irracional y paradójico. Lo que me gustó fue la dinámica de los personajes; siendo ésta una obra que se acerca al teatro de lo absurdo. Cortázar fabrica un ambiente extraño donde los personajes se asemejan a piezas de ajedrez; personajes incompatibles e inconsistentes con los cuales me cuesta relacionarme. Es como si se eliminara esa frontera entre lo absurdo y lo lógico; cada quien con una ilusión particular… y a medida que pasa el tiempo se van incrementado las excentricidades.
“Nada a Pehuajó” me atrajo principalmente por su absurdez y momentos insensatos; los personajes, aunque se exhiben de manera un tanto aislada, son concebidos como piezas de un juego, con un método preestablecido, como si fueran simples caricaturas. La obra me gustó… es como si Cortázar la hubiese escrito de manera estratégica, donde cada movimiento está planeado con anticipación, donde cada personaje juega un papel distinto… y cada quien se convierte en parte de algo mayor, un juego mecánico controlado por un ser superior. Concluyo que la obra de Cortázar podría ser una buena idea para nuestra presentación final de Laboratorio de Comunicación Escénica.
“Nada a Pehuajó” de Julio Cortázar me pareció bastante interesante, sobre todo por el aspecto irracional y paradójico. Lo que me gustó fue la dinámica de los personajes; siendo ésta una obra que se acerca al teatro de lo absurdo. Cortázar fabrica un ambiente extraño donde los personajes se asemejan a piezas de ajedrez; personajes incompatibles e inconsistentes con los cuales me cuesta relacionarme. Es como si se eliminara esa frontera entre lo absurdo y lo lógico; cada quien con una ilusión particular… y a medida que pasa el tiempo se van incrementado las excentricidades.
“Nada a Pehuajó” me atrajo principalmente por su absurdez y momentos insensatos; los personajes, aunque se exhiben de manera un tanto aislada, son concebidos como piezas de un juego, con un método preestablecido, como si fueran simples caricaturas. La obra me gustó… es como si Cortázar la hubiese escrito de manera estratégica, donde cada movimiento está planeado con anticipación, donde cada personaje juega un papel distinto… y cada quien se convierte en parte de algo mayor, un juego mecánico controlado por un ser superior. Concluyo que la obra de Cortázar podría ser una buena idea para nuestra presentación final de Laboratorio de Comunicación Escénica.
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